Tarija, 11 de octubre de 2020.
LLAMADOS A PARTICIPAR DEL “BANQUE DEL REINO DE DIOS”.
Estimados Hermanos y Hermanas en Jesucristo.
Una de las imágenes más hermosas de la Biblia para describir la transformación de la muerte en vida, del llanto en regocijo y del sufrimiento en alegría es la imagen del banquete.
En la primera, el profeta Isaías lo presenta como un festín de manjares suculentos y de vinos de solera. Pero no es un banquete privado ni destinado solamente a un pueblo, es un festín preparado por Dios para todos los pueblos (Is 25, 6-10a). El carácter festivo y universal es el rasgo que define la realidad de la presencia salvadora de Dios, ya anunciada por el profeta Isaías y llevada a cabo por Jesús de Nazaret a través de su mensaje y de su actuación, que se centraron sobre todo en el Reino de Dios.
La segunda lectura, nos ofrece el testimonio de San Pablo, escribiendo desde la cárcel, donde carecía de cualquier tipo de comodidad, pero exclamando con sincero convencimiento: “Sé vivir en pobreza y abundancia. Estoy acostumbrado en todo y para todo: a la hartura y al hambre, a la abundancia y a la privación”. Así es como el Apóstol proclama con sincero convencimiento su grito de victoria: “Todo lo puedo en aquel que me conforta”.
El Evangelio de Mateo nos deleita con las parábolas de Jesús del Banquete de bodas y la del hombre vestido indignamente. En la parábola del Banquete de Bodas, está la invitación, que, en principio, se dirige a los “invitados”, luego se extiende “a todos”, incluyendo a “buenos y malos”.
Esta invitación, hace recordar las palabras del mismo Jesucristo cuando, dirigiéndose a todos, a la gente y a sus discípulos, decía: “Si alguien quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga” (Mc 8,34; Lc 9,23; Mt 16,24).
De esta manera, es posible explicitar la invitación que el Señor hace a participar del Banquete de Bodas, es decir, del Reino de Dios. La invitación no es cosa nuestra, sino que proviene de la iniciativa de Dios, que es quien anuncia el banquete. Ante tal invitación ninguna persona debiera sentirse excluida, pues la invitación es incondicional, para “buenos y malos”, es decir, para todos.
Ahora bien, debemos estar atentos porque en la práctica podemos fallar. En la parábola se dice que los convidados rechazaron la invitación, alegando “razones personales”, esas que tienen que ver con el propio “yo”. Pero la parábola concluye afirmando que “la sala se llenó de comensales”, para indicar que la gracia de Dios prevalece sobre el egoísmo, sobre la indiferencia, sobre el pecado. El ejemplo de San Pablo pone de manifiesto que el Apóstol deja de lado su “yo” para adherir incondicionalmente a Jesucristo, dando la razón de su modo de actuar, sencillamente “porque sabe de quién se ha fiado”.
Bien se puede preguntar en qué consista “el traje de fiesta” (v. 11) y “el vestido de boda” (v. 12), dicho todo esto desde la perspectiva cristiana, que habitualmente identifica el banquete celestial con la Eucaristía. Así es como “el traje de fiesta” y “el vestido de boda” se suelen identificar con las virtudes propias de la vida cristiana, comenzando por la fe y concluyendo con la caridad, el amor.
Próximo domingo 18 de octubre, tenemos un compromiso patriótico de participar en los comicios electorales nacionales, en un contexto de institucionalidad democrática.
Valoramos el trabajo del “Tribunal Supremo Electoral” (TSE), al presentar el “Padrón Electoral 2020”, como señal importante de dar transparencia y seguridad a los votantes de las elecciones nacionales del próximo 18 de octubre. “La confianza depositada en este órgano del Estado es fundamental para garantizar los resultados esperados: unas elecciones creíbles, fiables, transparentes y aceptables que fortalezcan la institucionalidad y la democracia boliviana” (Comunicado de la Delegación de la Unión Europea, Naciones Unidas en Bolivia y Conferencia Episcopal Bolivia, La Paz, 7 de octubre 2020).
No más actitudes de violencia. Hacemos un llamado urgente a todos los candidatos, militantes y simpatizantes políticos para que contribuyan al clima de respeto, paz y tolerancia democrática del país. En este ambiente electoral, esperamos que la única promesa de los candidatos políticos sea la de cumplir y hacer cumplir nuestra Constitución Política del Estado.
En este ambiente de crisis sanitaria y propaganda electoral, exhortamos a los cristianos, a anunciar la alegría del Evangelio, mediante el cual Dios sigue invitando al banquete de bodas de su Hijo y transformar la muerte en vida, el llanto en regocijo, las tiranías en ámbitos de libertad y el sufrimiento en alegría. Asimismo, animamos a los cristianos, que, con las debidas medidas de bioseguridad sanitaria, asistan y participen a emitir su voto electoral responsable para vivir en democracia.
Pedimos a las familias a ser solidarios con aquellos que sufren y están en desventaja; asimismo, a mantenerse firmes en su fe en Dios, a ejemplo de San Pablo: “Sé vivir en pobreza y abundancia. Estoy acostumbrado en todo y para todo: a la hartura y al hambre, a la abundancia y a la privación”. Así es como el Apóstol proclama con sincero convencimiento su grito de victoria: “Todo lo puedo en aquel que me conforta”.
Fortalecido con el Cuerpo y Sangre de Jesucristo, presencia salvadora que recibimos en la Eucaristía, Banquete del Reino de Dios. Amén.
Que la Virgen María, bajo la advocación de la Mamita de Chaguaya y el Patrón San Roque, nos acompañen e intercedan por nosotros para ser instrumentos de vida y fuentes de comunión fraterna.
+Jorge Saldías Pedraza, O.P.
Obispo Diócesis de Tarija-Bolivia.