Profesamos en nuestras oraciones “creo en la comunión de los santos”.
Así, los católicos del mundo pregonamos esa indisoluble unidad en Cristo y en la esperanza de vida eterna en Dios.
Santidad, la palabra que en el imaginario popular es sinónimo de poderes sobrenaturales y milagros, idea contraria a la palabra revelada, donde la santidad es un regalo, un Don de Dios para gracia del hombre.
La tradición nos muestra que los católicos del mundo festejamos el 1º de Noviembre la solemnidad de “todos los Santos” siendo la 2ª jornada de noviembre el día de los difuntos, fiestas que, en conjunto, conocemos por “todos Santos”.
LA TRADICIÓN
La mesa y el altar ocupan lugares privilegiados en cada casa de la región, no faltan las masas, las tortas, comida, las bebidas del lugar, y hasta un poco de coca y cigarro para esperar las almas de nuestros seres queridos, recordarlos, tenerlos presentes en la eternidad de nuestras mentes y corazones.
La Oración por cada uno de los que partieron siempre está presente, las largas charlas familiares recordando al ser querido dejan un toque humano a la cultura y tradición que acompaña la fe de un pueblo necesitado de la bendición y de la esperanza que trae Dios para todos nosotros.
Mientras tanto, los santos y mártires de nuestra fe, alientan a cada cristiano a seguir sus pasos y con su testimonio, construir un mundo mejor para todos y cada uno de nosotros y de nuestras familias