Construir una Iglesia sinodal de comunión viva, evangelizada y evangelizadora, dócil al Espíritu Santo, que anuncia la alegría del evangelio para generar un verdadero encuentro con Cristo resucitado, así formar nuevos discípulos misioneros del Señor e interactuar con la comunidad a través del servicio.
Fortalecer la misión evangelizadora de la Iglesia para hacer presente y anunciar la alegría de Jesucristo vivo (Anuncio del Kerigma), animada por las orientaciones del principio teológico-pastoral de “Iglesia sinodal en salida misionera”, en respuesta a los urgentes desafíos de los “signos de los tiempos”.
La historia de la Diócesis de Tarija comenzó tras la fundación de la ciudad en 1574, impulsada por la labor de varias órdenes misioneras. Durante siglos, su jurisdicción eclesiástica dependió del Arzobispado de La Plata y, temporalmente, del Obispado de Salta (Argentina).
Tras décadas de gestiones e impulsada por las celebraciones del Centenario de la República de Bolivia, la Diócesis de Tarija fue erigida oficialmente el 21 de noviembre de 1924 por el Papa Pío XI mediante la bula Praedecessoribus Nostris. Su Iglesia Matriz se convirtió en Catedral en 1925 bajo el liderazgo de su primer obispo, Mons. Ramón María Font y Ferrés. Desde entonces, la diócesis ha sido guiada por siete pastores, siendo su obispo actual Mons. Ángel Jorge Saldías Pedraza.