Quiénes somos

Misión

Construir una Iglesia sinodal de comunión viva, evangelizada y evangelizadora, dócil al Espíritu Santo, que anuncia la alegría del evangelio para generar un verdadero encuentro con Cristo resucitado, así formar nuevos discípulos misioneros del Señor e interactuar con la comunidad a través del servicio.

Visión

Fortalecer la misión evangelizadora de la Iglesia para hacer presente y anunciar la alegría de Jesucristo vivo (Anuncio del Kerigma), animada por las orientaciones del principio teológico-pastoral de “Iglesia sinodal en salida misionera”, en respuesta a los urgentes desafíos de los “signos de los tiempos”.

Ejes orientadores
  • Iglesia sinodal en salida misionera. La comunión eclesial y pastoral de conjunto en las áreas pastorales y estructuras eclesiales, como testimonio de unidad y amor cristiano en la eficacia de la misión evangelizadora.
  • Iglesia que anuncia la alegría del Evangelio. La formación cristiana integral en todos los agentes pastorales, para transformación de la persona, y dar razón de su fe y esperanza en Cristo muerto y Resucitado, en las complejas realidades humanas.
  • Iglesia que celebra y santifica. La dimension celebrativa del Pueblo de Dios, para una consciente y vital experiencia de los sacramentos, particularmente, la Mesa del Pan y de la Palabra, que lleve a un encuentro vivo y decisivo con Jesucristo y a dar frutos de transformacion personal, familiar y social.
  • Iglesia servidora y en salida. Una Iglesia en salida, profética y en estado permanente de caridad,expresión de la justicia de Jesucristo al servicio de personas y grupos humanos en situación de pobreza y exclusión social, para que sean sujetos de su propia promoción humana y liberación integral. Iglesia de bautizados y enviados.
  • Una Iglesia que valore y promueva el papel y colaboración de los fieles Laicos en la misión evangelizadora, articulados en el Consejo Jurisdiccional de Laicos, con formación doctrinal, socio-político; militancia activa y con acciones colectivas de incidencia pública.

Nuestra historia

La historia de la Diócesis de Tarija comenzó tras la fundación de la ciudad en 1574, impulsada por la labor de varias órdenes misioneras. Durante siglos, su jurisdicción eclesiástica dependió del Arzobispado de La Plata y, temporalmente, del Obispado de Salta (Argentina).

Tras décadas de gestiones e impulsada por las celebraciones del Centenario de la República de Bolivia, la Diócesis de Tarija fue erigida oficialmente el 21 de noviembre de 1924 por el Papa Pío XI mediante la bula Praedecessoribus Nostris. Su Iglesia Matriz se convirtió en Catedral en 1925 bajo el liderazgo de su primer obispo, Mons. Ramón María Font y Ferrés. Desde entonces, la diócesis ha sido guiada por siete pastores, siendo su obispo actual Mons. Ángel Jorge Saldías Pedraza.